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La alimentación en los primeros dos años de vida, la clave en el desarrollo de las personas, ¡y los países!

En esta etapa la plasticidad del cerebro es mayor que en cualquier otro momento de la vida. Nunca como en este lapso de tiempo se producen tantas neuronas y conexiones entre ellas. La deficiencia en la alimentación no solo genera retrasos de peso y talla, afecta el aprendizaje y golpea a la economía.

Los 1.000 primeros días

Durante sus 1.000 primeros días (incluyendo los 270 días del periodo de gestación y los 730 restantes de los primeros dos años después del parto), el ser humano vive una irremplazable oportunidad de moldear el resto de su vida. La plasticidad del cerebro es mayor que en cualquier otra etapa, lo que favorece los procesos de aprendizaje y formación de capacidades cognitivas y no cognitivas. Nunca como en este lapso de tiempo una persona tiene tanta producción de neuronas pero, sobre todo, tanta disposición natural para que estas se conecte

Esos primeros 1.000 días los protagonistas del desarrollo del 75% del cerebro son los alimentos. Durante dicha etapa, este consume entre el 50 y el 75% de la energía absorbida por la ingesta de alimentos. Por esto, una deficiencia nutricional en los primeros días de vida es más probable que ocasione daños potencialmente irreversibles sobre el desarrollo del cerebro, pues los requerimientos de nutrientes que demanda son extremadamente altos.

Desnutrición crónica

La deficiencia en la alimentación es uno de los determinantes sociales que generan el retraso en la talla (con respecto a la edad) o desnutrición crónica, que impide el crecimiento sano del niño. Es una condición que obstruye el desarrollo pleno de las capacidades con consecuencias en la edad adulta.

La desnutrición crónica (DNC) se conoce como un mal silencioso porque el daño más grave ocurre justamente en el cerebro del niño, donde no es fácilmente perceptible. Los síntomas redundan en la imposibilidad de comportarse, desempeñarse o aprender al ritmo de quienes no padecen esta patología.

Al ser la talla o estatura la única manifestación física del DNC, este puede pasar completamente desapercibido. De hecho, Colombia presenta una estadística alarmante: 1 de cada 9 niños sufre DNC.

La ventana de posibilidades se restringe justamente a los 1.000 primeros días de vida debido a que una vez se padece esta condición salir de ella es extremadamente difícil.

Un golpe para la economía

Por cada individuo que crece con este rezago, se impacta el desarrollo económico de la Nación. Esto se evidencia, por ejemplo, en el aumento del costo en educación especial y en la necesidad de mayores inversiones para promover hábitos de vida saludable o de buen uso del tiempo, reducir los índices de criminalidad o drogadicción, entre otros temas. Se calcula que el costo económico de la desnutrición crónica está entre 2,8 y 3,5 billones de dólares y equivale al 4,5% del PIB a nivel mundial.

Es importante resaltar que el crecimiento económico por sí solo no mejora proporcionalmente la DNC, pues para disminuirla se requiere impactar indicadores de desigualdad con acciones en torno a la accesibilidad y la calidad de la atención en salud, nutrición, cuidado y crianza.

Esto plantea un reto en términos de políticas públicas, especialmente en un país como Colombia, donde las brechas en el desarrollo que se presentan entre los niños en sus primeros años persisten a lo largo de la vida, con marcadas diferencias entre quienes habitan el sector rural y el urbano. Por más que haya acontecimientos en la vida de un ser humano que puedan permitirle avanzar hacia estados de desarrollo óptimos, aquel que presentó afectaciones al inicio no alcanza los mismos niveles de desarrollo que los niños que transitaron sanos durante los primeros dos años.

Estadísticas preocupantes

En 2017 la mitad de las muertes de niños menores de 5 años es atribuible a la desnutrición. Esto se ve reflejado en casi 3 millones de muertes de niños alrededor del mundo. Ese año también se registró una prevalencia en el mundo de 22,2% de menores de 5 años con desnutrición crónica y 7,5% con desnutrición aguda. En Colombia la prevalencia de DNC es 10,8% y la aguda es de 2,3 % (ENSIN 2015-2016).

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Undp) hizo un llamado a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, sintetizadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ‘Hambre cero’, que hace referencia a la necesidad de erradicar todas las formas de hambre y desnutrición para el 2030, enfatizando en la importancia de que los niños cuenten con acceso a una alimentación suficiente y nutritiva durante su vida.

Un inversión rentable

Los hijos de mujeres con 12 años o más de escolaridad al momento de su nacimiento tienen 16,4 puntos más de coeficiente intelectual que quienes nacieron de una madre con un nivel educativo inferior a 4 años. Esos mismos niños, hijos de mamás que recibieron educación durante más de una década pueden percibir 65% más salario en comparación con quienes nacen de una madre que no ha acumulado más de 5 años de nivel educativo.

El retorno es mayor porque se siembra un capital humano con garantía de mejores condiciones. Este ejercicio es todavía más disiente en las poblaciones vulnerables, en donde se ha identificado que entre mayores sean las desventajas resulta más óptimo invertir en edades tempranas.

Determinantes sociales de la desnutrición crónica

Características sociodemográficas asociadas a la educación de la madre, la zona de residencia, el acceso a servicios públicos y a agua potable, la lactancia materna o el acceso a servicios de salud, determinan en gran parte tanto el hecho de padecer retrasos en la talla, como la posibilidad de salir de este estado. Factores socioemocionales relacionados con el cuidado de la madre en los primeros días también influyen en el espectro nutricional.

Los contenidos nutricionales y hormonales de la leche materna, por ejemplo, se han identificado como factores clave que influyen en el desarrollo cerebral. Adicionalmente, el acto físico de lactar puede fortalecer la relación madre-hijo, estableciendo mejores condiciones socioemocionales para ambos. Debido a esto, el acto de lactar se constituye como un factor que protege contra la desnutrición y el retraso en crecimiento. Los niños que recibieron lactancia por un tiempo adecuado presentan mejores niveles en indicadores relacionados con desarrollo cognitivo y años de educación.

El país ya le ha apuntado a abordar estos temas. La resolución 3280 de 2018, del Ministerio de Salud y Protección Social, especifica los lineamientos técnicos de la ruta materno-perinatal que busca mejorar la atención en el cuidado de la salud y el bienestar tanto de la madre como del hijo.

No obstante, quedan muchos retos en materia de nutrición, más aún cuando las brechas sociales y de atención en salud en las regiones más apartadas de Colombia son el pan de cada día.

El caso colombiano

La última -ENSIN, 2015-, Encuesta Nacional de la Situación Nutricional puso en evidencia un panorama preocupante en los niños menores de 5 años. La DNC presentó una prevalencia de 10,8%, 2,4 puntos porcentuales menos con respecto a 2010. Por su parte, la desnutrición aguda, a pesar de su decrecimiento en los últimos años, para este quinquenio casi se triplicó, pasando de 0,9% a 2,3% a nivel nacional.

Con respecto a la DNC la meta trazada por Colombia en la agenda 2030 fue disminuir la prevalencia en menores de 5 años a 8,0% para el año 2020 y 5,0% al año 2030. Se esperaba que para el 2015 ya estuviera por debajo del 8% y si se mantiene ese ritmo de decrecimiento, la erradicación de este mal se alcanzaría en el año 2045. Esto indica que los esfuerzos para la obtención de este logro no han sido suficientes y que el país está lejos de cumplir las metas si no se interviene decididamente en las causas subyacentes del fenómeno.

La anemia ha representado desde hace algunos años un problema de salud pública en niños, adolescentes, mujeres en edad reproductiva y mujeres gestantes. El bajo peso al nacer disminuyó levemente pasando de 9,4% en 2010 a 8,9% en 2015, pero continúa siendo un porcentaje muy alto por el riesgo de muerte que reviste para el recién nacido.

Otro factor preocupante es que la práctica de la lactancia materna ha ido decreciendo en los últimos años: en 2010 la media solo alcanzaba los 1,8 meses. La ENSIN 2015 no incluyó esta medición sino solamente la prevalencia de lactancia materna en menores de 6 meses, encontrando que solo el 36,1% de los lactantes recibían leche materna exclusiva, mientras que en 2010 fue del 42,8%.

Según la ENSIN 2015, más del 54,2% de la población se encuentra en inseguridad alimentaria. La encuesta evidenció brechas sociales significativas, por ejemplo, entre la población afrodescendiente la prevalencia es de 68,9%, en la indígena es de 77% y en los hogares con jefatura femenina alcanza los 57,6%. Visto por regiones, el Caribe es la que presenta la peor situación con un 65%, y por quintiles de riqueza, el más bajo llega al 71,2% con una diferencia de 38,2 puntos porcentuales frente al más alto.

Finalmente, la inversión en salud en 2015 fue de 4,4%, del PIB, mientras países como Canadá invierten 8 veces más. En Colombia es necesaria una mayor inversión en programas de prevención de salud que contribuyan efectivamente a erradicar la DNC, y con esta la prevención de enfermedades asociadas como la hipertensión, la obesidad y la diabetes, que conllevan altos costos para el sistema de salud.

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Fuentes:
  • Cunha y Heckman
  • Cusick, S. (2016) The Role of Nutrition in Brain Development: The Golden Opportunity of the “First 1000 Days”
  • https://blogs.unicef.org/es/blog/1000-primeros-dias-oportunidades/
  • Elizabeth L Prado and Kathryn G Dewey (2014) Nutrition and Brain Development In Early Life
  • Martorell, R. El Al (2010) Weight Gain In The First Two Years Of Life Is An Important Predictor Of Schooling Outcomes In Pooled Analyses From Five Birth Cohorts From Low- And Middle-Income Countries
  • Torero, Máximo. (2014). Conferencia en el Marco del Evento: Avanzando la Agenda de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en los países de la Región de Centro América.
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  • http://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-2-zero-hunger.html
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  • Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE-. (2010) Estadísticas Vitales.
  • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF, Ministerio de Salud y Protección Social et. Al. (2015). Encuesta de La Situación Nutricional ENSIN.
  • Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF, Ministerio de Salud y Protección Social et. Al. (2010). Encuesta de La Situación Nutricional ENSIN.
  • www.datosmacro.com

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