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Algas, un superalimento

Además de sus propiedades aprovechadas en la industria cosmética y farmaceútica, las algas son grandes aliadas de la nutrición. Descubra sus beneficios y el de otros tres superalimentos que seguramente consume regularmente sin saber lo que le aportan a la salud. 

1. Semillas de linaza 

Contienen ácido alfa-linolénico (ALA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), que son los tres principales ácidos grasos omega 3. Estos son claves para una dieta equilibrada y están asociados con un correcto desarrollo infantil. 

Además, según la Oficina de Suplementos Dietéticos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, es fundamental obtenerlos de la alimentación porque el primero de estos no lo puede producir el cuerpo y los demás los convierte el organismo en cantidades bajas.

Las semillas de lino también favorecen la digestión y ayudan a aliviar el estreñimiento porque son ricas en fibra. Dan una sensación de llenura y aportan elementos que contribuyen al funcionamiento normal del organismo como magnesio, fósforo, potasio, calcio, hierro, zinc y selenio. 

Pueden ayudar a reducir el colesterol de la sangre y los niveles de lipoproteína de baja densidad (conocido comúnmente como colesterol malo), lo que disminuye el riesgo de afecciones cardiacas.  

La dietista estadounidense Katherine Zeratsky, a través del portal de Mayo Clinic, recomienda consumir las semillas molidas para facilitar su digestión. Y propone varias formas de incluirlas en la alimentación: agregarlas al cereal caliente del desayuno, a la mayonesa o mostaza y ponerlas en los productos horneados. 

2. Arándanos

El valor nutricional de estas bayas es un tesoro para la salud. Por eso son conocidas como la superfruta del siglo XXI. Tienen bajos niveles de azúcar, pocas calorías; contienen fibra, minerales y vitaminas C y K. Y lo mejor: tienen más antioxidantes que la mayoría de los alimentos.

Estos frutos ayudan a combatir infecciones urinarias porque impide que ciertas bacterias se adhieran a las paredes de la vejiga y las vías urinarias. Además, ayudan a proteger y mejorar la salud cerebral: aumentan la función cognitiva, disminuyen los trastornos de la memoria y estimulan el flujo de sangre y oxígeno al cerebro.  

Los arándanos son un fruto versátil, así que pueden consumirse tanto en limonadas y jugos, como en ensaladas y productos de panadería. 

3. Batata

Se asemeja a la papa, aunque es más dulce y tiene un índice glicémico más bajo que ésta. También conocida como camote, boniato o sweet potato, la batata es una excelente fuente de carbohidratos. Tiene más del 70 por ciento de la ingesta diaria recomendada de vitamina C, contiene almidón y aporta vitaminas C y B6. Asimismo, aporta una cantidad importante de fibra que favorece el tránsito intestinal y genera sensación de saciedad. 

Este tubérculo, originario de Sudamérica, ayuda a aliviar el estreñimiento y promueve la buena salud vascular y cardiaca. Sus componentes protegen el hígado al mejorar las funciones de las células hepáticas, disminuyen los niveles de azúcar en la sangre y reducen las úlceras gástricas.

Según un artículo sobre las propiedades nutricionales de la batata publicado en la Revista Iberoamericana de Tecnología Postcosecha,” su contenido nutrimental puede variar dependiendo el tipo de cocción al que esté sometido (…) aumentando o disminuyendo la concentración de ciertos compuestos”. Así, por ejemplo, la cantidad de proteína de la batata hervida es mayor en comparación con la horneada y la concentración de glucosa es más alta en el camote horneado que en el que se hierve. 

Es una buena alternativa de nutrición para los países en desarrollo con problemas de abastecimiento alimenticio. Esto debido a que su cultivo es de fácil propagación y de bajo costo. Incluso las hojas de este tubérculo son aprovechables, pues tienen efectos benéficos para la salud como cardioprotectores y anti obesogénicos. 

4. Algas marinas

Son usadas como gelificante en la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica; pero sus propiedades van mucho más allá. Incluso, tienen muchos más componentes beneficiosos que las algas terrestres. 

De acuerdo con el articulo ‘Propiedades nutritivas y saludables de las algas marinas y su potencialidad como ingrediente funcional’, publicado por la Revista Chilena de Nutrición, las algas marinas son una buena fuente de proteínas, minerales y vitaminas A, B1, B12, C, D, y E. Son ricas en fibra dietética soluble, que contribuye a regular los niveles de colesterol y glucosa en la sangre, y bajas en calorías. 

Entre sus beneficios para la salud está la disminución de la incidencia de la hipertensión y del riesgo de padecer enfermedad coronaria. Durante el embarazo y la lactancia ayudan en el proceso de desarrollo del sistema nervioso central y la retina del infante. Y según el mismo artículo, consumirlas tiene efectos positivos en la depresión posparto y la depresión bipolar.

Las algas rojas contienen el aminoácido libre taurina, que juega un papel importante en el desarrollo ocular y del sistema nervioso.

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