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Cinco mandamientos para una vida sana

Tome nota de estos buenos hábitos que lo ayudarán a verse y sentirse bien, a tener energía y manejar mejor el estrés. 

1. Pilas con la dieta
Somos lo que comemos. Las elecciones que realizamos a la hora del desayuno, el almuerzo o la cena definen desde el correcto funcionamiento del organismo, hasta el estado de ánimo. Por eso, consumir frutas y verduras, proteínas magras, granos, nueces y cereales integrales es muy importante en una dieta equilibrada. Este buen hábito permite, por ejemplo, tener un sistema inmunológico fuerte que nos proteja de múltiples enfermedades y contribuya a que el organismo funcione adecuadamente.

2. Actividad física
Realizar actividad física con frecuencia tiene múltiples beneficios: oxigena las células, estimula la secreción de químicos en el cerebro que ayudan a sentirse más relajado y activo, mantiene o incrementa la masa muscular, un aspecto muy importante para tener un metabolismo en correcto funcionamiento y,además, el ejercicio permite controlar nuestros niveles de colesterol en la sangre, mejora el estado de ánimo y ayuda a dormir mejor.

3. Dosis de sol
La luz solar también ‘alimenta’ al cuerpo. Es clave para la producción de serotonina -la hormona de la felicidad-, melatonina -la hormona del sueño- y permite la producción y síntesis de la Vitamina D, esencial para la salud ósea, muscular y dental y para tener un sistema inmunológico fuerte. Los expertos recomiendan tomar el sol alrededor de diez minutos diarios, al medio día y sin protector solar. Con esto basta para que el cuerpo absorba toda la Vitamina D que necesitará para luego convertirla en su forma activa llamada calcitriol. La deficiencia de vitamina D se manifiesta con debilidad, fatiga, debilitamiento muscular y óseo, y depresión.

4. Descanso y sueño
La manera en la que nos sentimos cuando estamos despiertos es una consecuencia directa de cómo dormimos la noche anterior. Tener un sueño reparador es vital para proteger nuestra salud mental, física, emocional y para garantizar calidad de vida. En los adolescentes y niños, dormir bien hace que se completen sus procesos de crecimiento. La falta de sueño profundo puede desencadenar accidentes, enfermedades crónicas a largo plazo, ansiedad, depresión e, incluso, afectar nuestro desarrollo cognitivo.

5. Estimule su cerebro y controle sus emociones
Hacer ejercicios mentales y/o de memoria, jugar ajedrez, armar rompecabezas, dibujar, meditar y hasta bailar, hacen parte de las múltiples actividades que terminan nutriendo su psiquis. Ser saludable no se limita a las cuestiones físicas, sino a las mentales y emocionales. Aquí, lo importante es realizar un ejercicio de autoconocimiento que permita descubrir el tipo de actividades que nos estimulan y ayudan a lidiar mejor con el estrés.

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