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No hay que renunciar al dulce, consejos para incluirlo en una dieta balanceada

Hoy en día existen varios tipos de endulzantes, es decir, de sustancias que producen un sabor dulce en el paladar. Estos podrían clasificarse en naturales y sintéticos (también denominados calóricos y no calóricos). Entre los primeros están, por ejemplo, el azúcar, la miel y la panela; y de los segundos forman parte el aspartame, la sucralosa y sacarina. Estos últimos se producen de forma artificial. 

Es clave consumir las cantidades adecuadas de estas sustancias porque, como lo advierte la Organización Mundial de la Salud, los azúcares libres aumentan el riesgo de caries. Así mismo, el exceso de bebidas con altos contenidos de azúcar pueden llevar al sobrepeso, la obesidad y al aumento de la presión arterial. 

Angélica Pérez, nutricionista de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica, explica que “la recomendación es que un endulzante de tipo calórico no exceda el 10 por ciento de las calorías totales que se consumen a diario. Por ejemplo, un niño no debería exceder de 20 a 25 gramos de azúcar por día, pero basta una bebida azucarada para llegar a ese límite”.

De hecho, a la hora de endulzar una bebida se recomienda no adicionar más de cinco gramos de azúcar, el equivalente a una cucharadita de las que le ponemos al café. 

¡Pero no hay que entrar en pánico! La vida no es de extremos y el dulce también forma parte de una alimentación balanceada. Así que tome nota del consejo de la doctora Pérez: “una persona que disfruta mucho del dulce y se está excediendo de ese 10 por ciento del valor calórico total, puede usar los endulzantes no calóricos para ponerle un poco más de dulzor a la dieta sin afectar las calorías totales”.

A lo anterior se suman las recomendaciones de ‘Nestlé Contigo’ para incluir correctamente el azúcar en una dieta balanceada:

Analizar las diferentes opciones de endulzantes (naturales o sintéticos) y seleccionar el que se prefiera o necesite. Por ejemplo, los pacientes que sufren de enfermedad renal no deberían consumir aspartame. Por eso resulta fundamental siempre tomar decisiones de la mano de un experto. 

No excederse en las porciones: el consumo de azúcares libres no debería superar el 10 por ciento de las calorías diarias. 

No irse a los extremos: por ejemplo, no es lo mismo agregar una cucharada de panela a un café que tomar cuatro jugos de naranja con dos cucharadas de azúcar cada uno.

Buscar otras alternativas: es posible lograr que los alimentos tengan un sabor dulce y evitar que los niveles de glicemia lleguen a ser peligrosos. Una alternativa es reemplazar el azúcar convencional por otros endulzantes, siempre y cuando su situación médica lo permita.

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