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¿Por qué tomar ácido fólico en el embarazo?

“El bajo peso materno durante el embarazo, el riesgo de parto prematuro, el bajo peso al nacer y defectos en el desarrollo del sistema nervioso del bebé son algunas de las consecuencias de la deficiencia de ácido fólico durante el periodo de gestación”, explica Ángela Gómez, nutricionista dietista y docente de la Universidad Nacional. Por ello se recomienda que las mujeres en embarazo consuman hasta 600 microgramos diarios de esta vitamina.

El ácido fólico es un nutriente esencial, es decir, no es sintetizado por nuestro cuerpo y su aporte nutricional depende completamente de la alimentación. Entre sus principales funciones está su aporte a la síntesis y división celular de la médula ósea, donde se forman las células sanguíneas.

Las fuentes de esta bondadosa vitamina son diversas. Según Gómez, los alimentos con mayor porcentaje de ácido fólico son: vegetales crudos de hojas verdes como espinacas, acelgas y brócoli; frutas cítricas como mandarinas, fresas y kiki; los cereales, los huevos y las vísceras de res y pollo.

Este nutriente es sensible a la luz y al calor y puede perder hasta el 40 por ciento de sus propiedades durante la cocción de los alimentos. Para evitarlo se aconseja cocinar los vegetales con poca agua y tapados de tres a cinco minutos (solo cuando el agua esté hirviendo). Otra recomendación es cocerlas al vapor o salteadas. Esto, además de proteger la vitamina, le provee una textura muy agradable.

Sin embargo, es difícil obtener todo el ácido fólico necesario a través de los alimentos. Incluso siguiendo las anteriores recomendaciones, el aporte promedio de esta vitamina no supera los 200 microgramos.

Por ello se sugiere consumir alimentos complementarios que estén fortificados con esta vitamina. Uno de ellos es la pasta Doria, que desde hace varios años incluye una mezcla de vitaminas esenciales llamada Nutrivit dentro de los cuales se encuentra la vitamina A, el hierro, el Zinc y el ácido fólico.

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