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Así contribuye la ciencia a la salud del café

Enfermedades como la roya, plagas como el minador de la hoja y cambios climáticos extremos son algunos de los desafíos que hoy deben enfrentar con mayor agudeza los 125 millones de personas que cultivan café a nivel mundial. 

Y es que producir alimentos de buena calidad no es una tarea fácil. Por ejemplo, en el caso del café la cosecha se da una o dos veces al año, y cualquier descuido o evento inesperado que ocurra durante la siembra o en el proceso de maduración puede generar incluso su pérdida total.

Sin embargo, hoy los caficultores no están solos. La ciencia avanza y está de su lado. Desde hace años, equipos interdisciplinarios conformados por biólogos, ingenieros, médicos y expertos en ciencias naturales y sociales, adelantan estudios que mejoran los cultivos de café para hacerlos más resistentes ante las adversidades.

Arábica y robusta son las especies de café más consumidas en el mundo. Por su calidad, la arábica es la preferida. No obstante, la robusta es una de las más cultivadas. La primera se caracteriza por su acidez, cuerpo medio y aroma afrutado; mientras que la segunda es más amarga y contiene mayor porcentaje de cafeína.

Más allá del sabor, estas especies se distinguen por su resistencia a las plagas. La robusta se defiende mejor de algunos insectos y enfermedades, incluida la temida oxidación del café;  pero la arábica es vulnerable a la roya, un hongo que debilita las plantas y provoca que el fruto caiga antes de su maduración. Esta es considerada la enfermedad más limitante para la caficultura.

De acuerdo con la revista científica Chemical and Engineering News, cerca del 15 por ciento de la producción de café mundial se pierde por la oxidación. Y en Colombia, el 40 por ciento de la cosecha de 2008 fue aniquilada por la roya, afectando a cientos de familias productoras. 


Si bien las técnicas que se han utilizado por más de cincuenta años para mejorar el cultivo de la planta arábica han dado resultados, expertos como Agro-Bio (Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola) advierten que llegará el día en que esas medidas serán insuficientes para combatir la roya. Sobre todo si se tiene en cuenta que el cambio climático agudiza los efectos y alcances de esta enfermedad. Además, con un 1,2 por ciento de diversidad genética, existen pocas posibilidades de que la arábica alguna vez desarrolle resistencia. 

Los fungicidas y las prácticas de cultivo estratégico ayudan, pero son soluciones imperfectas que a gran escala resultan difíciles de implementar.

Papaya rainbow, un ejemplo

En 1990 los cultivos de papaya de Hawai fueron devastados por un virus llamado ringspot. Para 1998 la producción había disminuido en un 50 por ciento. Ese mismo año, el mejorador de plantas hawaiano Dennis Gonsalves, junto con investigadores de la Universidad de Cornell, entregó la papaya rainbow a los agricultores. Esta variedad es esencialmente idéntica a la papaya anterior, pero con un gen viral inofensivo que le confirió inmunidad ante el ringspot. Desde entonces, en Hawai no se volvió a presentar el virus. 


“El café transgénico resistente a plagas y enfermedades es una necesidad humanitaria. La arábica podría seguir el camino de la papaya hawaiana: la elección es nuestra”, aseguran desde Agro-Bio.

 
De hecho, el café transgénico podría ser una realidad dentro de 10 o 15 años y su ventaja sería esa resistencia a las enfermedades que aportaría estabilidad económica a países como Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia, Etiopía, Honduras, India y Uganda, que colectivamente producen las tres cuartas partes del café mundial.

Tan solo en Etiopía, el sexto productor de café en el mundo, 15 millones de personas dependen de esa industria. Y en Colombia, tercer productor mundial, el café representa el sustento de vida de más de 2,7 millones de habitantes.

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