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La biotecnología evitará que desaparezca el chocolate

Foto: Istock

El chocolate es la golosina preferida de muchos y es cada vez más apetecido en el mundo. Los norteamericanos consumen en promedio 5,4 kilogramos al año. Y solo durante la semana de San Valentín se venden 26 millones de kilos. Además, desde hace algunos años se ha popularizado en grandes países consumidores como Rusia, India y China donde no era tradicional. 

El alto consumo, junto con los efectos del cambio climático y nuevas plagas cada vez más resistentes han producido que, como lo pronostica el Centro de Investigación para la conservación de la Naturaleza en Ghana, el segundo productor de chocolate en el mundo, dentro de los próximos 20 años este alimento se extinga o sea tan costoso como el caviar. 

Esta situación se presenta porque la producción de cacao, árbol de donde proviene el chocolate, tiene unas condiciones geográficas de cultivo difíciles de controlar ante el cambio al que se enfrenta el mundo. La razón: esta planta es originaria de la selva amazónica y mantiene una fuerte relación con su origen. 

Como explica el ingeniero agrónomo Edwin Espitia, “cultivarlo tiene cierto grado de delicadeza: el rango ideal para su producción está entre los 22 y 25 grados centígrado, máximo los 1.000 0 1.200 metros de altitud y se requiere una humedad alta. Cuando cambian esas condiciones se pueden presentar problemas en el desarrollo, floración de la planta y producción de frutos secos”.

Además, el cultivo es susceptible a diversas plagas y enfermedades a las que hay que estar alerta. Según Espitia, la principal enfermedad se llama escoba de bruja, que es generada por un hongo que afecta tanto a las hojas como a los frutos. A estos últimos “prácticamente los momifica” porque los seca y los mantiene en la planta. Y la plaga más común es la monalonion velezangeli, que afecta también la producción de los frutos. 

Otro factor que hay que tener en cuenta es que los árboles de cacao también pueden tardar entre tres y cinco años, dependiendo de la zona en donde se encuentre, para llegar a ser adulto y empezar a producir frutos. Este periodo no es suficiente con el nivel de consumo que está alcanzando. 

Una de las técnicas que los productores han adoptado para acelerar la producción y obtener frutos más dulces son los injertos. Estos consiste en tomar una parte de una planta adulta y ponerla en otra parte de una planta más joven que tiene solo un par de hojas desplegadas. “Este proceso acorta el periodo vegetativo de la planta y ayudar a ganar uno o dos años de producción, que son sumamente rentables”, dice Espitia. 

Pero la biotecnología ha dado un paso más allá para prevenir la extinción del chocolate. Por ejemplo, el Centro de Investigación del Cacao de Trinidad, junto con el Banco Internacional de Cacao, guardan 2.400 variedades de este producto, un tesoro a partir del cual se pueden producir híbridos.

Así mismo, desde 2011 dos grupos de científicos, uno afiliado Snickers, Milky Way y M&M, y el otro a Hershey, han secuenciado el genoma de la planta de cacao. De esta forma, han identificado secuencias genéticas resistentes a enfermedades y dirigidas a la producción de elementos del sabor. 

Hoy no se ha desarrollado ningún cacao transgénico para el campo. Sin embargo, ya existe una serie de estudios de seguridad positivos, los cuales avalan que esta puede ser la mejor oportunidad para salvar al chocolate de la extinción y generar que se produzca en las condiciones de un mundo cambiante. 

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