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Sacha inchi, la semilla milenaria que tiene 17 veces más omega 3 que el salmón

Foto: Istock

Si le dijeran que existe una semilla que en sus componentes nutricionales tiene 17 veces más omega 3 que el salmón, más proteína que una almendra, tiene propiedades antiinflamatorias y regula en azúcar en la sangre y la presión sanguínea, ¿lo creería?

Seguramente no. Y lo entendemos, son muchos beneficios para un mismo alimento. Sin embargo, en los bosques de la Amazonia crece la sacha inchi. Una planta que ha sido cultivada por comunidades indígenas durante siglos pero que solo hasta los últimos años ha comenzado a producirse a gran escala en Colombia. 

De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, en el país hay unas 1.000 hectáreas sembradas, de las cuales 685 son productivas actualmente. Los departamentos del Putumayo, Valle del Cauca, Amazonas y Antioquia concentran la mayor parte de este cultivo, que en un 90 por ciento tiene como destino mercados internacionales. 

Además esta semilla es una gran alternativa para el reemplazo de cultivos ilícitos porque es rentable, sus ciclos de producción son de solo un mes y se da muy bien en el mismo lugar donde crece la coca. 

Por sus propiedades nutricionales, la planta de sacha inchi se le considera un muy buen sustituto del aceite de linaza y del aceite de pescado. En proteína puede reemplazar a la soya, el huevo y los lácteos. También se encuentra en la categoría de los nutracéuticos, es decir, los productos medicinales fabricados con ingredientes naturales.

En cuanto a su uso cosmético, el aceite de sacha inchi sirve para cuidar la piel como antioxidante. La deja lisa, suave y sin grasa. Así mismo, funciona como hidratante y es utilizada, en cantidades moderadas, como tratamiento para el pelo.

Por estas razones, en el país se están desarrollando distintas iniciativas que fomentan su cultivo y aumentan la producción. Una de ellas es la de la Universidad Eafit que tiene como objetivo mejorar la carga nutricional de la semilla vía transgénesis. Con este procedimiento, la planta llegará a generar un número mayor de ácidos grasos como el omega 3, 6 y 9.  

“Esperamos que el desarrollo esté listo en un plazo máximo de tres años, que en materia científica es un lapso muy corto. Esta planta está considerada como una alternativa muy prometedora para los programas de social rural y una herramienta de desarrollo económico significativo para el país”, concluye Diego Villanueva Mejía, doctor en biotecnología y jefe del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Eafit.

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